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miércoles, 8 de abril de 2015

Ética para Dummies A. ¿Tiene que ver la ética con lo concreto?

“¿A cómo está el jitomate?” es una pregunta muy común en el pequeño mercado en Santa María, donde vivo.  La subida y la caída de precios de bienes y servicios en Morelia son realidades concretas.  Sin embargo, entender y manejar estas realidades no es una tarea sencilla.  

¿Está hecha esta corona de oro puro?  Según la historia, el rey Hierón había recibido una corona votiva y deseaba saber si se habían o no añadido al oro metales de baja ley.  Le planteó este problema a Arquímedes.  Después de un rato, a Arquímedes se le ocurrió pesar la corona dentro del agua.  El problema era concreto, igual que la solución: pesar la corona dentro del agua.  Pero mientras cualquier persona puede meter una corona en agua, Arquímedes lo hizo inteligentemente, es decir tuvo que recurrir a las formulaciones (abstractas) de los principios del desplazamiento.  Podemos decir que el “chispazo” de Arquímedes giró entre lo concreto y lo abstracto.  El problema era concreto, pero la solución era al mismo tiempo concreta—sumergir la corona en el agua—y abstracta—hacerlo inteligentemente.

Si me siento mal, normalmente voy con un médico, no con un mecánico, pues la expectativa y esperanza es que el médico tiene la formación y experiencia para diagnosticar la enfermedad, mientras el mecánico cuenta con la experiencia para diagnosticar problemas con los frenos, el sistema eléctrico o la transmisión del coche.  No le sirve al médico investigar el “Bien en sí” mientras el hombre (yo) o la mujer en su consultorio presenta una problemática particular.[1]  Tampoco le sirve al médico olvidar lo que ha aprendido en sus muchos años de estudio, investigación y consultas.  Su experiencia y conocimiento giran entre lo concreto y lo abstracto.

¿No es obvio que la ética tiene que ver con la búsqueda de soluciones para problemas concretos?  ¿No es obvio que la ética debe pretender el gozo y la liberación de entender situaciones concretas e implementar soluciones oportunas para problemas concretos?

No, no es obvio, pues si fuera obvio, el deseo de llegar a soluciones oportunas para problemas concretos penetraría hasta la fábrica de nuestras fantasías y nuestros sueños, y la expectativa serena de nosotros eticólogos y nuestros colaboradores abarcaría el deseo encarnado de correr desnudos por la Avenida Madero o la Avenida de los Insurgentes.


[1] “Difícil será decir qué provecho derivará para su arte el tejedor o el carpintero que conozca este Bien en sí, o cómo será mejor médico o general el que ha contemplado la Idea del Bien.  Manifiesto es, en efecto, que el médico no considera ni aun la salud de esta manera, sino la salud del hombre, o por mejor decir la de este hombre, pues en particular cura a cada uno.” Aristóteles, Ética Nicomaquea, Libro I, VI, 1097ª7-14.

lunes, 6 de abril de 2015

Ética para Dummies C. ¿Es la ética una cuestión de ampliar el sentido común?

La percepción de muchos alumnos, igual que los profesores invitados a cursar talleres de ética transversal, es qué la ética es “una materia de relleno.”  ¿Tienen razón? ¿Por qué piensan eso?

Cuando se juntan contadores, ingenieros, psicólogos, maestros de idiomas, físicos, arquitectos, abogados y administradores en un salón, o en un taller, el mensaje implícito es que existe un mínimo común denominador y un lenguaje que todos hablan.  Efectivamente existen tales denominador y lenguaje—el sentido común.  Es por eso que existe una tendencia, tanto para los profesores como para los alumnos, a pensar que la ética es “de relleno.”[1]   

El problema fundamental es que si/cuando no somos conscientes de la diferencia entre nombrar y aprender en serio,[2] ni manejamos una heurística,[3] cada quien puede compartir aportaciones, interpretaciones y argumentos descuidadamente y de cualquiera manera (“willy-nilly”), y por eso existe la expectativa que la ética es mucho más fácil que la física o la química[4] y hablamos como si la emoción de un ser humano fuera un fenómeno más sencillo que la moción de un átomo; hablamos de virtudes (y valores) sin tomar en cuenta la bioquímica de personas virtuosas;[5] hablamos de “la dignidad” o “la libertad” sin reconocer la historicidad de sus significados. ¿Cuál dignidad? [6] ¿Cuál libertad?[7] 

Los pensadores en la tradición de la fenomenología hermenéutica sostienen que nuestras palabras están en un mundo,[8] y por eso hay que tener cuidado al interpretarlas, traducirlas y hablarlas.  Dichos filósofos desaprueban el “horizonte de Vorhandenheit” que se preocupa por la universalidad y la necesidad apropiada de conceptos, palabras y términos.  En lugar de tal enfoque atomístico le ponen una hermenéutica de Faktizität.  En el caso de Gadamer su hermenéutica es una recuperación de la pregunta ética y política de Aristóteles: “¿Cómo debería vivir?”[9]

En gran parte la tradición post-Husserliana de la fenomenología hermenéutica nos ha hecho conciencia de la omnipresencia de la interpretación.  No es simplemente que todas nuestras palabras y expresiones estén en un contexto o un mundo, sino que también nuestros mundos son “lenguados”,[10] es decir en cuanto aprendemos nuestra lengua materna vivimos en ella. 

Dicen que cada traducción es a la vez una interpretación.  A menudo no es fácil traducir de un idioma a otro porque las palabras y las expresiones “viven” en una cultura, en una época histórica, y nosotros vivimos interpretando nuestra presencia en esa cultura y esa época.  

Las expresiones idiomáticas, los dobles y triples significados, y los significados locales abundan en cualquier lenguaje, y no es suficiente con memorizar; uno tiene que vivir dentro del lenguaje para fluir espontáneamente. Los hablantes nativos del inglés no piensan dos veces para usar expresiones como “hit the ceiling” o “what’s up?”, pero los estudiantes de inglés como segunda lengua luchan para apropiarse de esas expresiones adhiriéndose a la seguridad de su lengua materna y de manera espontánea aterrándose a dar el “salto” que amenaza con su propia identidad.[11]
No es que tengamos una opción de interpretar o no, sino que es un hecho que interpretamos continuamente.  Vivimos inmersos en las cosas e interpretando nuestra situación actual.  El sujeto Cartesiano y la epistemología Cartesiana se han reemplazado por el sujeto que vive dentro de un lenguaje y por una fenomenología hermenéutica.

Desafortunadamente varios pensadores, cuando reaccionan a Descartes, rechazan tajantemente la ciencia en el nombre de “la lógica cientifísta” o por la afirmación de “que la técnica es una forma de desocultamiento del Ser” (Heidegger).    En lugar de adoptar la actitud de Descartes—la ciencia es una herramienta para hacernos “los señores y dueños de la naturaleza”—existe la tendencia, sobre todo en las ciencias sociales, a adoptar la crítica de la Escuela de Frankfurt que toma las ciencias “duras” o “exactas” como completamente técnicas y manipuladoras en su intento más básico. 

Heidegger tiene razón: debemos liberarnos de una interpretación técnica del pensar.[12]    Además, debemos leer obras como Frankenstein (Mary Shelley ,1818), La Rebelión de las masas (José Ortega y Gasset, 1929), Un Mundo Feliz (Aldous Huxley ,1932) y 1984 (George Orwell, 1949), y ver películas como “Fahrenhiet 451” (1966) y “Blade Runner” (1982) con la sospecha que no “todo va marchando bien” y que “y no me hace bien caminar en sentido contrario a lo que es mi edén.”[13] Sin embargo, la solución no es privilegiar el sentido común, ni la vida originaria,[14] ni experiencias místicas. ¿Desde cuál horizonte se puede afirmar lo primigenio de uno u otro de ellos?[15]

Lo que sostengo es lo siguiente: La ética no es equiparable con el sentido común, la vida originaria, o experiencias místicas, pues ellos no se preocupan por la complejidad de revoluciones hermenéuticas y científicas que apenas van en marcha, ni la reversión de la desintegración de la ética en algo instrumental, técnico y estratégico.[16]  Sin embargo, la ética tiene que ver con el sentido común.  El asunto es la comunicación, circulación e implementación efectiva y hermosa de ideas oportunas en las escuelas normales, hospitales y mercados de Morelia,[17] la posibilidad de popularizar sin vulgarizar.[18]

En lugar de: (i) rechazar toda técnica y andar en burros y rasurarnos con piedras; (ii) descartar la heurística y volver a tratamientos médicos de antes del año 1869 cuando el químico Dimitri Mendeleev empezó a desarrollar la tabla periódica; y (iii) evaluar la locura de un Johannes Kepler o una María Curie como aberraciones, podemos (¿debemos?) aceptar humildemente la invitación a auto-apropiar la praxis noética fenomenológicamente verificable de resolver problemas aparentemente triviales.[19]  Sin la experiencia del gozo de descubrir, por ejemplo, el por qué una corona sea o no sea auténtica, el eticólogo, el politólogo y el pedagogo, junto con sus alumnos, corren el riesgo de tener nociones inadecuadas, por ejemplo la noción de la implementación de estructuras heurísticas como algo estático, frío y manipulador y la noción de la ética como “materia de relleno” porque todos pueden opinar de “la dignidad,” “los valores” y “la felicidad.”


[1] Propongo algunos cursos de ética menos “de relleno” y más diferenciados al final de “El Periodo Axial y el filosofar en el siglo XXI (parte3).”

[2] Una definición nominal—por ejemplo de “agua”—no supone más que una intelección sobre el uso correcto del lenguaje.  Una definición explicativa, en cambio, supone un acto de intelección ulterior sobre los objetos a los cuales refiere el lenguaje. Véase Insight, 46.  También véase el final de “Ética para DummiesD. ¿Tiene que ver la ética con lo histórico?

[3] La elección e implementación de símbolos heurísticos es un ejemplo de una técnica.  Ambos Leibniz y Newton descubrieron el cálculo, pero se adaptaron al simbolismo de Leibniz.  ¿Por qué?  Porque es más conveniente y hace más fácil la colaboración.  La palabra “heurística" (de Griego heuriskein) significa "encontrar" y heureka "¡Ya lo encontré!  ¡Ya entendí!   En la educación la heurística es una técnica del descubrimiento: (i) la “x” en álgebra.  Ejemplo "¿Cuál es el número que si lo dobla, luego le suma 5 y luego divide esa suma por 3, obtiene 3?"  Llame a ese número x. La declaración hecha mediante palabras puede también escribirse por medio de una ecuación: (2x + 5)/3 = 3; (ii) en la física: “Supongamos que alguna función indeterminada f (x, y, z…) sea la función que buscamos”.   Queremos desarrollar una ecuación diferencial que expresa en lenguaje matemático ciertas características muy generales de los datos (Véase Bernard Lonergan, Insight: Estudio sobre la comprensión humana, Salamanca: Sígueme, 1999, 75-76); (iii) ¿Cuál es “la naturaleza de ‘x’”? donde ‘x’ simboliza el color, el fuego, el dinero, la libertad, la felicidad, etc.

[4] “There is an expectation that studying ethics is going to be easier than studying statistics, molecular biology, agro-biotechnology, international political economy, and medical nutritional therapy in surgery. Students know from their high school study of philosophical figures, schools, periods, and “-isms,” that philosophers have a hard time agreeing on pretty much everything. Even though their teachers ask them to move beyond doxa to episteme in their final essays, many of them observe at the end of their semester-long survey courses that very little has been settled: doxa defeated episteme mightily. How could ethics possibly be anything more than using common sense to tweak opinion?” James Gerard Duffy, “Ethics as Functional Specialization,” Journal of Macrodynamic Analysis, vol. 7, 2012, 128.

[5] Sobre la posibilidad fantástica de investigar las virtudes orgánicamente, véase James Gerard Duffy, “El Azar, la probabilidad emergente y la Cosmópolis,” Revista deFilosofía: Debate Hermenéutica Cultura, Universidad Iberoamericana, no. 135, julio-diciembre, 2013,  en particular la nota #70, p. 334.

[6] Cf. Francisco García Moreno, “El Concepto de Dignidad Como Categoría Existencial: Un Recorrido del Concepto a la Largo de la Historia de la Filosofía,” El Búho, Revista Electrónica de la Asociación Andaluza de Filosofía. D.L: CA-834/97. ISSN 1138-3569. 

[7] Antes de las “tres olas de la modernidad” (véase Leo Strauss, “The Three Waves of Modernity” en H. Gildin (ed.) Political Philosophy: Six Essays by Leo Strauss, Indianapolis: Bobbs-Merrill, 1975, 81-98), “la libertad” se refería a la orientación de una persona virtuosa hacia lo bueno, y “la felicidad” significaba algo excelente (summum bonum). Maquiavelo afirmó que los hechos fríos de la vida humana nos muestran que dicha orientación hacia lo excelente es un mito. Que: ¡seamos realistas! Luego Hobbes y Locke siguieron a Macchiavello y asumieron que la ley natural es únicamente una ley de auto-preservación.  Desde entonces “la libertad” se relaciona con el derecho político de una cómoda auto-preservación frente al sufrimiento y la muerte, concebidas como si fueran las cosas más horribles (summam malum).  Es de derecho privado el definir la búsqueda de “la felicidad”, y el propósito del gobierno es proteger este derecho y a la libertad corporal.

[8] Sachlichkeit der Sprache es la expresión en alemán.

[9] Frederick Lawrence, “Language as Horizon?” The Beginning and the Beyond: Papers from the Gadamer and Voegelin Conferences, editado por Fred Lawrence, California: Scholars Press, 1984, 19.  La hermenéutica está implícita en la ética de Aristóteles: “El fin aparece a cada hombre [o mujer] según la forma de su carácter.”  Ética Nicomáquea (1114a30f) y la ética de Aquino.  "Qualis unusquisque est, talis et finis videtur ei" es latín y la traducción de Aquino del griego de Aristóteles, Summa Theologiae Ia, q. 83, a. 1, obj. 5a; IaIIa, q. 10, a. 3, obj. 2a.

[10] Sprachlichkeit der Welt es la expresión en alemán.

[11] James Gerard Duffy, “El Inglés como mi segunda lengua”.

[12] Véase su “Carta Sobre el Humanismo.”

[13] “Si te pudiera mentir,” Marco Antonio Solis.

[14] Lebenswelt en alemán.  Cf. Edmund, Husserl, La idea de la fenomenología, trad. cast. Jesús Adrián Escudero, Barcelona, Herder, 2012.

[15] El desarrollo de la fenomenología ha hecho posible una cosecha nueva, el método fenomenológico tiene su lugar, y el legado de Husserl es innegable.  Sin embargo, tomar como primer principio fenomenológico lo primigenio del Lebenswelt es problemático.  El epojé (es un término griego, que significa ‘restricción,’ ‘suspensión’) es una suspensión de la preocupación que pone entre paréntesis la serie “¿Es? ¡Es! Es,” por lo tanto la afirmación "La vida originaria (Lebenswelt) es primigenio." no sucede en el horizonte del Lebenswelt.

[16] Véase el penúltimo párrafo de “Ética para Dummies B. ¿Es la ética una técnica?

[17] "Estoy pensando en las ocho normales de Michoacán y en la Escuela Preparatoria Melchor Ocampo; estoy pensando en el Hospital General Regional No. 1 IMSS de Morelia; también estoy pensando en el Mercado Independencia y el Mercado de San Juan. ¿Existe una manera para comenzar a concebir heurísticamente la relación entre el XVII Congreso Internacional de Filosofía (7 al 11 de abril de 2014, CIAC - Centro de Información Arte y Cultura de la UMSNH) y la calidad de atención médica, el costo del limón en los mercados y el nivel de vida en Morelia?" James Gerard Duffy, "El Periodo Axial y el filosofar en el siglo XXI (parte1)"

[18] Contemplaremos esa posibilidad en E.“¿Tiene que ver la ética con la fantasía?”

[19] “En medio de esa vasta y profunda convulsión de la mentes humanas que llamamos El Renacimiento, Descartes estaba convencido de que muchísima gente sentía que era cosa de poca monta dirigir sus esfuerzos a problemas aparentemente triviales.”  Insight, p. 37.  Se necesita complementar la fenomenología del Lebenswelt con una fenomenología de Verstehen.  Véase los comentarios sobre la posibilidad de una fenomenología de Verstehen (“understadning” en inglés) en Bernard Lonergan, Phenomenology and Logic: The Boston College Lectures on Mathematical Logic and Existentialism, Toronto, Univ. Toronto Press, 2001, CWL18: 365-357.  Un texto clave para Lonergan era Bruce Lindsay y Henry Margenau, The Foundations of Physics, John Wiley & Sons, 1936.  Véase capítulo 10 “The Dominant Context of Lonergan’s Life” en Pierrot Lambert y Philip McShane, Bernard Lonergan: His Life and Leading Ideas, Vancouver: Axial Publishing, 2010.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Frambuesas, cáscaras de cocos y las manifestaciones en Wall Street

Imagina a Robinson Crusoe, sin un centavo y solo en una isla (piensa en Tom Hanks en la película “El Naufrago”). Él puede recoger frambuesas con la mano o – si tiene una gran idea y limpia la cáscara de un coco – puede hacer una pausa para hacer un recipiente. Ahora puedes trasladar la reflexión a una comunidad en una isla... entonces puedes pensar en uno de los recolectores de frambuesas teniendo la brillante idea de hacer un aparato recolector. Allí debería existir un acuerdo sobre la división de la labor, y habrá promesas…

Esto nos lleva a la idea de las dos actividades que establece la distinción económica básica que les faltan a los libros de texto económicos y a las actividades económicas pasadas y actuales. La idea primitiva expone el error elemental que apuntala la locura del presente financiero para el cual los disturbios Wall Street están dirigidos. Parece increíble, ¿no? Date cuenta que Robinson debe tener suficientes frambuesas recogidas para darle el tiempo de hacer su nuevo aparato recolector.

Las variables económicas básicas se pueden enseñar, pero está más allá de la generación actual de profesores, asesores financieros, consejeros presidenciales, et al quienes está mal educada. La educación en la nueva economía está en la cuesta hacia la física newtoniana y hacia las ecuaciones de Maxwell, lo que descubrió Lonergan a principios de las cuarenta.[*] Lamentablemente ni los economistas del presente ni los del pasado lo han creído realmente.

¿Por cuánto tiempo continuarán la estupidez y la codicia con la que se relaciona? Por lo menos una generación o dos si crees en lo que Max Planck (1858-1947) dijo sobre las innovaciones científicas. La tarea es que surja una comunidad que pueda generar una nueva cultura (un nuevo etos), una nueva visión del crédito, una medida precisa y moral de las ganancias trimestrales, una des-mercantilización del dinero (que no es una mercancía, sino una promesa), etc. Debemos de mantener la enseñanza y el pensamiento en lo concreto, comenzando en la secundaria: esa es la cultura de la heurística científica que existe en la física a partir de la prepa, pero no existe (no aún) en la economía a ningún nivel.

It's going to take a lot of love
to get us through the night
It's going to take a lot of love
For things to turn out right.
("Lotta Love," Neil Young)


[*] Véase los primeros tres capítulos en Bernard Lonergan, For A New Political Economy. University of Toronto, CW21, 1998, pp. 6-7. Algunos economistas, después de unas bebidas, tienen la honestidad para reconocer el problema: “Late in the day, after they have had two or three drinks, many economics professors will begin to admit to their own reservations about the theory which forms the core of the economics curriculum. The theory, they will acknowledge, is at odds with much that is known about the behavior of economic institutions. ´But what else is there to teach our students?’ they ask.” Alfred Eichner, A Guide to Post-Keynesian Economics, New York, M. Sharpe, 1979, vii, quoted in Economics for Everyone, Vancouver, Axial Publishing, 1998, p. 11.

El pensar críticamente sobre la economía en Morelia

Las Primeras Jornadas de Pensamiento Crítico: "Para pensar la educación"
14 y 15 de octubre de 2011
PreÜniversitaria, Morelia, Michoacán



¿Por qué todavía estamos en la etapa de la alquimia con respecto a la economía? ¿Por qué estamos por comenzar, y por qué el comienzo será una “reconstrucción del campo desde nuevos fundamentos, una reconstrucción que cambia algunas de las generalizaciones más básicas además de muchos de sus métodos y aplicaciones paradigmáticos”?[1] El problema no es solamente la avaricia que resulta de “la bebida fuerte de la expansión,”[2] sino la mal enseñanza que propaga la estupidez de pensar que el PIB o las tasas de desempleo son las variables básicas de la economía.

En la economía local de Morelia hay un circuito básico de trabajo cuya función es producir bienes básicos, por ejemplo tamales y atole, que encajan en el nivel de vida común. Yo no sé cómo preparar tamales y atole, pero seguramente hay instrumentos, estufas, utensilios, etc. que son usados en su producción. Yo no me como esos instrumentos, estufas o utensilios, y ellos no entran directamente en el estándar de la vida común. ¡OBVIO! Su producción, mantenimiento y sustitución son parte de un circuito de trabajo distinto; llamémoslo circuito “surplus” (“no-básico,” “agregado,” lo que sea[3]), el cual tiene por función producir los bienes y servicios que a su vez producen el circuito básico de trabajo. Hacer una canasta para recolectar manzanas y hacer un arado para convertir la tierra en un campo de maíz son también actividades surplus; nosotros comemos las manzanas y el maíz, pero no nos comemos las canastas o los arados.

Si pensamos en la producción de tamales y atole en un circuito básico en términos de velocidad--tantos tamales y tantos litros de atole en varias horas (o días)--entonces el impacto del incremento de velocidad en la producción de los utensilios, instrumentos, estufas, etc. en el circuito surplus será la aceleración de la velocidad en la producción del circuito básico. Pero, no sin un retraso, y no sin una sabiduría de productores y consumidores en ambos circuitos. En otras palabras, nada es automático. Lo que es necesario para salir de la crisis financiera mundial y la crisis en la enseñanza de la economía es una apreciación -- desde la escuela secundaria hasta los estudios de postgrado y más allá -- de la relación funcional entre los dos circuitos: cómo el circuito básico contribuye directamente al nivel de vida emergente; y cómo el circuito surplus contribuye indirectamente al mismo nivel de vida emergente.[4]

En la economía ortodoxa, no identifican las variables básicos y por eso no se distinguen las dinámicas de las tres fases:[5] (i) una expansión agregada de la fase capitalista; (ii) una expansión básica de la fase materialista; (iii) la fase estática (o cultural), que resulta de un ahorro en tiempo y la liberación de algunos ciudadanos para hacer actividades “culturales.”[6] El resultado de la alquimia es el gran casino contemporáneo, con sus centros en Nueva York, Londres, Tokio, Shanghái, Toronto, Hong Kong, Geneva, Singapur, Zúrich y Sídney.

¿Es buen momento para preguntarnos con Joan Robinson: “¿Es hora de volvernos al principio y comenzar de nuevo?”[7]? Creo que sí. Quizá en unos cien años se reconocerán los esfuerzos de Joseph Schumpeter como más importantes de aquellos de Keynes. Según Schumpeter, no debería ser su rol “forzar su dinero sobre la gente” ni “felicitarse por llenarse con préstamos.”[8] Su rol es dar crédito, es decir su rol es creer. El propósito de un comité bancario, dice Schumpeter, debería ser “evaluar las posibilidades de éxito para cada propósito y el tipo de hombre que el prestamista es, mirándolo mientras actúa...”[9] Para Schumpeter es esencial que el banquero “sepa, y esté en condiciones de juzgar para qué se utiliza su crédito, y que él sea un agente independiente.”[10] Dado que “la función del banquero es esencialmente una función crítica, de control y de advertencia,” así como los economistas, los banqueros “sólo merecen el pan que se comen si se hacen completamente impopulares con los gobiernos, los políticos y el público.”[11]

¿Por dónde empezó la locura del casino mundial contemporáneo? Por un lado, en la historia del pensamiento económico, comenzó en el capítulo 4 de Wealth of Nations cuando Smith de repente se fascinó con el dinero.[12] En un futuro, tal vez en unos 100-150 años, un egresado de la PreÜ podrá identificar el error principal de Ben Bernanke, el “Chairman of the Federal Reserve” en los EEUU.[13] Egresados de carreras como economía y finanzas serán capaces de relacionar el error con la historia del pensamiento económico, además serán capaces de identificar algunos errores básicos en la enseñanza de la economía en el siglo XX.[14] También serán capaces de criticar la locura de Robert McNamara en 1968 cuando cambió la política del prestar dinero: en lugar de prestar millones de dólares, empezó a prestar mil millones de dólares..[15]

Por otro lado, existe un corriente espantoso en la filosofía política moderna. El filósofo Frederick Lawrence describe el declive:
No te da un susto a descubrir una trayectoria de pensamiento político que va desde Maquiavelo a través de Hobbes, Locke y Smith, y una segunda ola que va de Rousseau y pasa por Kant, Hegel y Marx. Esta trayectoria está arraigada en la opción maquiavélica para, en la formulación de Lonergan, "desarrollar puntos de vista ‘realistas’ en donde la teoría se ajusta a la práctica y con práctica uno se refiere a cualquier acción u obra que venga.”[16]
Como dice Ortega y Gasset, “la universidad debe intervenir y ponerse como un ‘poder espiritual.’”[17] La educación debe ser la primera línea de defensa contra la barbarie, pero aún allí encontramos la flojera, la desidia, la falta ceguera mental, las actividades incesantes, la capitulación de la inteligencia humana y un ambiente en el cual estamos “entreteniéndonos hasta la muerte”[18] porque las masas quieren la seguridad y la diversión.[19] Desde luego, hablar de la intervención de las prepas y universidades en Morelia como agentes que fomentan el pensamiento crítico y creativo en la economía de Morelia nos lleva al “país de la fantasía,” no solo cambios en los textos, sino en las mismas instituciones educativas. Puede ser que la fantasía sea lo más importante para el pensamiento creativo.

En mis fantasías veo una sabia, María de los Ángeles, que vivirá en Jesús del Monte en unos cien años, y que es capaz de dar consejo adecuado a los que viven en el pueblo sobre el manejo de los dos flujos económicos y los dos flujos de dinero “concomitantes.”[20] Además de haber llegado a una buena idea del dinero -- que, normativamente, no es una mercancía, sino un sistema de contabilidad pública de flujos que van en contra de uno u otro de los dos flujos de bienes y servicios -- la cual incluye la historia del pensamiento económico, habrá llegado a una idea de cómo los fundadores de nuestra democracia liberal moderna (Macchiavello, Hobbes, Locke, Rousseau) no solo separaron la política de la ética, sino también hicieron los estándares de la seguridad y la comodidad del homo economicus el bien soberano. Ella habrá estudiado el amanecer del neoliberalismo y la tecnocracia en los mandatos de Carlos Salinas (1988-1994) y Ernesto Zedillo (1994-2000),[21] y será capaz de ubicar ese amanecer en el ciclo amplio de decadencia.[22] Ella luchará en contra de la inversión en la relación entre la tecnología, la economía y la política y en contra de “la bebida fuerte de expansión,” y en favor de las actividades culturales que son los frutos de una economía sana. Además, ella conocerá la cultura regional de Jesús del Monte, pues si no la conoce, no podrá comunicarse con las ciudadanas. En pocas palabras, ella será una mujer culta.

Por el momento ella es una fantasea porque: (1) todavía no existen textos de economía que distingan adecuadamente los flujos básicos y los flujos no básicos, y por eso la fase cultural es una anomalía; (2) los textos que utilizan vienen de otro lado y no toman en cuenta flujos locales; (3) todavía no existen equipos de maestros con una formación adecuada para promover el pensamiento crítico y creativo o el crecimiento lento, seguro, interdisciplinario, e integral, y así “dar a luz a” sabias como María de los Angelitos.[23]


[1] Thomas A. Kuhn, The Structure of Scientific Revolutions, Univ. Chicago, 1970. Traducción libre del orginal: “reconstruction of the field from new fundamentals, a reconstruction that changes some of the field’s most elementary theoretical generalizations as well as many of its paradigm methods and applications.” (85) También véase Bernard Lonergan, For A New Political Economy. University of Toronto, CW21, 1998, pp. 6-7. En adelante, FNPE. Algunos economistas, después de unas bebidas, tienen la honestidad para reconocer el problema: “Late in the day, after they have had two or three drinks, many economics professors will begin to admit to their own reservations about the theory which forms the core of the economics curriculum. The theory, they will acknowledge, is at odds with much that is known about the behavior of economic institutions. ´But what else is there to teach our students?’ they ask.” Alfred Eichner, A Guide to Post-Keynesian Economics, New York, M. Sharpe, 1979, vii, quoted in Economics for Everyone, p. 11.
[2] “Those brought up on the strong drink of expansion, [who] have to be cured of their appetite for making more money and more money that they may have more money to invest and so make more money and have more money to invest.” FNPE, 98.
[3] Este “lo que sea” es importante. Estamos tratando de pensar en términos de las relaciones de flujos de bienes básicos y bienes no-básicos, y estas relaciones median los significados de los términos. En otras palabras, estamos tratando de identificar los variables básicos de la economía. La identificación de los variables básicos y la cierre de la brecha entre formulas y formulaciones nos dan una apreciación profunda y un respeto por la relevancia -- casi misteriosa -- de explicaciones abstractas para resolver problemas concretos.
[4] Esta diferenciación de los dos circuitos, o dos variables básicas, puede ser la que marca el inicio de la economía como ciencia. Seguramente economistas ortodoxos o establecidos cuestionarán esta afirmación. Eventualmente, el tema no será asentado por debates aleatorios entre seguidores de Marx, Schumpeter, Keynes, Kalecki, Lonergan, o quién sea, pero si por un paradigma masivo cercano a una división iluminada de labores dentro del análisis económico.
[5] FNPE, 23-27, 52, 83-87, 106.
[6] Tiempo libre para cantar, leer, componer, bailar, hacer tatuajes, pintar, ir al cine, etc. En términos económicos, no hay distinción entre la fase materialista y la fase cultural. En términos políticos y éticos, la distinción es relevante.
[7] “It is time to go back to the beginning and start again.” Joan Robinson and John Eatwell, An Introduction to Modern Economics, New York, McGraw Hill, 1973, 51. Traduciendo libre. Gregory Mankiw, el autor de varios textos académicos en los EEUU y México (Principles of Economics, Principles of Microeconimics, Principles of Macroeconomics) está pensando cómodamente en la larga tradición de “conceptual analysis,” una tradición desordenada fundamentalmente porque va en contra de la espontaneidad de los pequeños para preguntar. Se puede expresar el reto del pensamiento crítico para los economistas de esta manera: ellos tienen mentes, ¿no sería buena idea para ellos descubrir y entender lo que pasa cuando piensan? Véase capítulo 3 de Bruce Anderson y Philip McShane, Beyond Establishment Economics: No Thank-you Mankiw. Nova Scotia, Axial Press, 2002. El asunto no es leer a Platón o Aristóteles o Descartes o Kant, sino “auto-leer” mientras lees los textos económicos de Schumpeter, Keynes, Kalecki, Lonergan o quien sea. Además el reto de “doble-leer” es transversal, es decir a través del currículum, y requiere paciencia y, hasta cierto punto, un desplazamiento existencial del ritmo acelerado de las instituciones educativas.
[8]Joseph Schumpeter, Business Cycles: A Theoretical, Historical, and Statistical Analysis of the Capitalist Process, New York, McGraw Hill, 1939. 640. Traduciendo libre. El original dice: “Banks are not there to ‘force their money on people,’” (640) nor “do they congratulate themselves if they are loaned up.” (641)
[9] Ibid. Traduciendo libre. El original dice: “Judging the chances of success of each purpose and, as means to this end, the kind of mand the borrower is, watching him as he proceeds …” (641)
[10] Joseph Schumpeter, Ciclos económicos: análisis teórico, histórico y estadístico del proceso capitalista, Jordi Pascual (trad.), España, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2002, p. 96.
[11]Ibid., 98
[12] Nicholas Kaldor writes. “The difficulty with a new start is to pinpoint the critical area where economics went astray… I would put it in the middle of the fourth chapter of Volume One of The Wealth of Nations… In (that) chapter, after discussing the need for money in a social economy, Smith suddenly gets fascinated by the distinction between money price, real money, and exchange value … One can trace a more or less continuous development of price theory from the subsequent chapters of Smith through Ricardo, Walras, Marshall, right up to Debreu and the most sophisticated present-day Americans.” “The Irrelevance of Equilibrium Economics,” Economic Journal (82) 1972, 1240-41.
[13] Aunque Bernanke no comparte la fe ideológica de Greenspan que “los mercados siempre saben lo que le conviene,” comparte con Greenspan una educación tradicional y ortodoxa, una educación, creo yo, pseudo-científica e incapaz de explicar qué es el dinero porque no ha identificado los variables básicos en una economía. Cambios en paradigmas no ocurren de una década a otra. ¿Por qué 100-150 años? Es una aproximación, nada más. Hay que tomar en cuenta que los cambios de paradigmas en las ciencias naturales tardan varios años, por lo menos “hasta que la generación actual de profesores se mueran.” (Max Planck, 1949)
[14] Un contexto es Paul Krugman, Peddling Prosperity: Economic Sense and Nonsense in an Age of Diminishing Returns, New York, Norton, 1994.
[15] Véase Deborah Shaply, Promise and Power: The Life and Times of Robert McNamara, Boston, Little, Brown and Co. 1993, citado en Economics for Everyone, 116-117.
[16] Frederick Lawrence, “Political Theology and the ‘Longer Cycle of Decline’”, Lonergan Workshop, Vol. 1, ed. F. Lawrence, Scholars Pres, 1978, 240. Traducción libre, el texto original dice: “Isn’t it a shock to discover that the trajectory of political thought stretching from one way from Machiavelli through Hobbes, Locke, Smith, and in a second wave from Rousseau through Kant, Hegel, and Marx rooted in the Machiavellian option to, in Lonergan’s formulation, ‘develop “realist” views in which theory is adjusted to practice and practice means whatever happens to be done.’”
[17] José Ortega y Gasset, en la década de 1930, notó una inversión, una “cabeza para abajo,” y proclamó que la universidad debe intervenir y ponerse como un ‘poder espiritual’: “No poco del vuelco grotesco que hoy padecen las cosas –Europa camina desde hace tiempo con la cabeza para abajo y los pies pirueteando en lo alto- se debe a ese imperio indiviso de la Prensa, único ‘poder espiritual’. Es, pues, cuestión de vida o muerte para Europa rectificar tan ridícula situación. Para ello tiene la Universidad que intervenir en la actualidad como tal Universidad, tratando los grandes temas del día desde su punto de vista propio -cultural, profesional o científico… La universidad… ha de imponerse como un ‘poder espiritual’ superior frente a la prensa, representando la serenidad frente al frenesí, la seria agudeza frente a la frivolidad y la franca estupidez.” Misión de la Universidad. En: Obras completas, Vol. IV. Madrid, Alianza Editorial Revista de Occidente, 1983, p. 353.
[18] Neil Postman, Amusing Ourselves to Death: Public Discourse in the Age of Show Business, New York, Penguin, 1985.
[19] Véase José Ortega y Gasset, La Rebelión de las Masas, Capítulo 1, “El Hecho de las Aglomeraciones.”
[20] Véanse Bernard Lonergan, For A New Political Economy, University of Toronto, CWL21, 1998. “[I]t will make the practical economist as familiar a professional figure as the doctor, the lawyer, or the engineer.” (37) “Concomitancia” es palabra clave para entender el rol normativo del dinero en una economía sana. Véanse “concomitance” en el índice de FNPE.
[21] Véase Sarah L. Babb, captítulo 7 “Neoliberalism and the Rise of the New Technocrats,” Managing Mexico: Economists from Nationalism to Neoliberalism, Princeton University Press, 2001.
[22] Véase Insight, 286-290.
[23] Véase http://eltoquehumano-humanistas.blogspot.mx/2012/09/maria-de-los-angelitos.html. Se encuentra una expresión del reto principal y transversal, desde kindergarten hasta pos-grado, para formar equipos de maestros, en la “La Nota para Profesores y Estudiantes,” Introducción al Pensamiento Crítico, Madrid, Plaza y Valdés, 2011: “Cuando uno les enseña a los niños geometría, les está enseñando a los niños, niños… la repetición de la palabra niños no es un error. Segundo, la palabra geometría puede reemplazarse por cualquiera que designe otra disciplina, y la palabra niños puede sustituirse por las palabras: adolescentes, adultos, profesores, y así sucesivamente.” (13-14)

miércoles, 4 de mayo de 2011

Cosmópolis, Filósofo y Otros Nombres

Hace unas semanas una querida alumna subió al Facebook un comentario sobre una foto del Día LHCS 2011: “COSMÓPOLIS!!!!!” No sé por qué ella puso cinco signos de exclamación, pero bueno, hoy en día las redes sociales nos dejan hacer cualquier cosa, ¿¿¿¿¿verdad?????

La semana pasada viajé a Los Ángeles para participar en un simposio(1) en la misma universidad donde hice la licenciatura en filosofía hace muchísimos años y para compartir unas reflexiones sobre la Cosmópolis. El título de mi ponencia es “El inglés como mi segundo lenguaje” y en ella cambio el nombre de “Cosmópolis” por “X-Show.” ¿Por qué?

Primero, en su obra Insight, Lonergan dice que Cosmópolis “es en primera instancia una X, (…) [y] como cualquier otra X, posee ciertas propiedades y aspectos ya conocidos.” ¿Cuáles propiedades y aspectos? Él dice que Cosmópolis “no es una fuerza policíaca, (…) está por encima de toda política. (…) se interesa por hacer operativas las ideas oportunas y fructuosas que de otra suerte serían ineficaces (…) no es un grupo activista. Es eminentemente práctica al ignorar lo que se considera realmente práctico (…) es un distanciamiento de la practicidad para salvar a la practicidad (…) es una aprehensión penetrante de los orígenes históricos, un descubrimiento de las responsabilidades históricas (…) convoca a las vastas potencialidades y energías contenidas de nuestro tiempo a contribuir a su solución, mediante el desarrollo de un arte y una literatura, un teatro y una radiofonía, un periodismo y una historia, una escuela y una universidad, (…) Por último, (…) la característica principal (…) No es algo fácil.”(2)

Segundo, a mí me gusta más cómo suena “X-Show” que “Cosmópolis.” En mi plática en Los Ángeles propuse que la evolución de lenguas nos ayude a “get the X-Show on the road,” es decir poner el espectáculo “X-Show” de gira, en todos lados, no solamente en instituciones educativas que, hoy en día sufren de mucha burocratización. La creatividad tiene oportunidades cada vez menores de lograr una realización significativa y los actores, incluidos los profesores, se consideran como homo economicus, capacitados para trabajar de una manera “eficiente,” pero sin tiempo ni para la iniciativa, ni para la creatividad.

A veces es importante y significativo el cambiar un nombre. La tradición en los EEUU, cuando se casan, es que la mujer pierde su apellido y adopta el apellido de su marido. Tres de mis hermanas están casadas, pero cada una hizo algo diferente cuando se casó. Una hizo lo tradicional y adoptó el apellido de su esposo; otra, no hizo ningún cambio sino se quedó con su apellido “Duffy”; y la otra hizo algo parecido a la tradición mexicana. Ella adoptó el apellido de su marido, y lo agregó a su apellido con un guión.

A partir del miércoles pasado, estoy pensando en cambiar mi título “filósofo” por otro más adecuado. A mí no me gusta “filósofo,” no me suena, no me late, y la verdad estoy un poco harto. Es buena hora para buscar otro título, uno más adecuado, más interesante y más provocativo. Por supuesto voy seguir con mi título “doctor en filosofía” en el expediente de mi trabajo, pues el súper-poderoso SACS(3) nos pide tales credenciales.

¿Qué pasó el miércoles pasado? Cambié una sola palabra en una diapositiva en la materia “Filosofía Social.” Estábamos considerando la pregunta “¿qué es ‘ver’ el ‘mundo real’”? Mi postura es que los pequeños, los biólogos y otros científicos, los economistas, los actores, los músicos y los pintores ven mundos diferentes. Picasso dice: “Pintar como los pintores del renacimiento, me llevó unos años, pintar como los niños me llevó toda la vida.” Lonergan dice: “Si un biólogo lleva a su pequeño hijo a un parque zoológico y ambos se detienen a observar la jirafa, el chico preguntará si ésta muerde o da coces, pero el padre observará de otro modo: la manera como se combinan y articulan los sistemas óseo, locomotor, digestivo, vascular, y nervioso.”(4) Yo he dicho y escrito que me parece increíblemente “chido” que un egresado de una prepa en el año 2111 va a entender lo que Ben Bernanke no entiende: el significado básico de la palabra “dinero.”(5)

En una diapositiva había planteado la pregunta “¿Cómo ven el mundo los filósofos?” Luego cambié la pregunta en esa diapositiva a “¿Cómo ven el mundo los humanistas?” No estoy cien por ciento convencido que “humanista” es el nombre más adecuado, pero estoy seguro que nosotros con el título “filósofo” hemos perdido el significado original de la palabra, y en lugar de luchar para recuperarlo, prefiero adoptar otro título… o vivir sin ningún título.

La etimología de la palabra “filosofía” es el amor filia (amistad) de la sabiduría. Un filósofo está, o debería estar, amando a Sofía, echándole ganas para conquistarla, es decir a llegar a la sabiduría, “la ciencia de las ciencias” y la virtud de juicio correcto que tenga un hombre o una mujer con una visión global e integral. Él o ella es un visionari@ y podría juzgar como un chingón o una chingona, es decir muy bien.(6)

¿En cuál sentido estamos fallando nosotros filósofos? En pocas palabras, no estamos cuidando al pueblo, lo cual era la vocación del filósofo en la antigüedad.(7) En el rescate de los mineros en San José, Chile en octubre de 2010, hubo una colaboración entre familiares de los mineros, ingenieros, médicos, psicólogos, reporteros, todos trabajando por un fin: salvar las treinta y tres vidas humanas. Para muchos de los mil millones de personas que presenciaron el rescate por la televisión, fueron momentos emocionantes y llenos de esperanza. A pesar de las otras noticias que vemos diariamente – balaceras en distintos sitios, falta de trabajo en casi todos lados, el fenómeno de los NINIs (adolescentes y jóvenes mexicanos entre los 12 y 29 años de edad que no estudian ni trabajan), el aumento en el número de suicidios entre jóvenes homosexuales a causa de “bullying” (la presión y maltrato físico, psicológico y social) en las escuelas, las inundaciones y sequías causadas por cambios climáticos – por unos minutos hubo razón para creer en el espíritu humano, en nuestras capacidades y nuestras instituciones y en el deseo de rescatar vidas humanas y decir “sí” a la vida.

Hoy en día existe un esfuerzo para recuperar la antigua idea de phronesis: “la sensatez, la prudencia, el juicio, el buen juicio; la memoria de la sana proporción.”(8) En el caso de Gadamer su hermenéutica es una recuperación de la pregunta ética y política de Aristóteles: “¿Cómo debería vivir?” De una manera, la ética de Aristóteles sigue vigente, pues no es tan difícil reconocer que vivir virtuosamente consiste en encontrar el feliz medio entre dos extremos “como determinaría el hombre prudente [phronesis] por la razón.”(9)

Sin embargo, la filosofía hoy en día no es una manera de vivir(10) y no se refleja en un compromiso intenso y compasivo con el cuidado del pueblo. Mientras sea posible que una educación humanista pueda influir la vida del pueblo, y “a través de adaptaciones sucesivas, las innovaciones puedan penetrar en formas cada vez más ágiles en todas las capas de la sociedad,” debemos preguntarnos si la realidad es lo contrario, si nosotros que hemos recibido una educación en la filosofía no hemos “convertido en una clase cerrada sobre sí misma” y “la casa de la cultura se ha convertido en una choza.”(11) Debemos preguntarnos si las materias, los congresos, las revistas, los talleres, las licenciaturas, los posgrados y las tesis filosóficas hoy en día están “encerradas en una torre de marfil” que “brilla como una joya de facetas infinitas sin ningún propósito práctico.”(12)

Además de “humanista,” ¿cuál será otro buen título? ¿Qué título debemos poner a aquella mujer con la vocación de cuidar al pueblo, y capaz de hablar de la significación de “el dinero,” “la libertad,” la historia del “chingón,” y “la bioquímica del amor”(13) después de haber contemplado mucho y por muchos años? ¿Una anciana? ¿Una sabia? ¿Una spoudaios?(14) “Me he convertido de nuevo en algo que no tiene nombre: ni filósofo, ni sociólogo, ni científico, ni escritor. No quepo en rúbrica alguna, en ningún compartimiento.”(15)

De mayor quisiera ser un anciano de la Ciudad de Morelia. Sé que no va a ser fácil y que va a requerir mucho esfuerzo, pues me exige que llegue a ser un "mad scientist" como Marie Curie,(16) ejercer la auto-apropiación y rescatar la primacía de la poesía, la danza y la música en el drama de mi vida, ya sea en mi vida académica o mi vida extra-académica.(17)
Notas
(1)“WCMI 2011” The 26th Annual Fallon Memorial Lonergan Symposium, 28-30 abril de 2011, Loyola Marymount Univeristy, Los Angeles, California.
(2) Insight: Estudio sobre la comprensión humana, Salamanca: Sígueme, 1999, 297-301.
(3) Southern Association of Colleges and Schools, the southern [Alabama, Florida, Georgia, Kentucky, Louisiana, Mississippi, North Carolina, South Carolina, Tennessee, Texas, Virginia] regional body for the accreditation of higher education institutions.
(4) Método en teología, Sígueme: Salamanca, 194, 85.
(5) Bernanke es el “Chairman of the Federal Reserve” en los EEUU y la revista Time le nombró “la persona del año 2009.” Ver el final de la carta #8 “El Chingón” y las cartas #7a, #7b y #7c sobre el dinero. También ver “El tiempo, el polimorfismo de la conciencia humana y los artes liberales” en el blogspot “El Toque Humano,” http://eltoquehumano-humanistas.blogspot.com/2010/10/el-tiempo-el-polimorfismo-de-la.html
(6) "Sapientis est ordinare et iudicare” es una frase en latín que significa "Es propio del sabio ordenar y juzgar."
(7) Ver Eric Voegelin, “Reason: The Classic Experience,” The Southern Review, (10), 1974, 237-264.
(8) Mario Teodoro Ramírez, Humanismo en el siglo XXI. De la hybris moderna a la frónesis posmoderna, Devenires, REVISTA DE FILOSOFÍA Y FILOSOFÍA DE LA CULTURA, AÑO XI, NO. 21, ENERO 2010, 27. http://ramos.filos.umich.mx/devenires/
(9) Ética Nicomaquea, 1094b23-24, 1097ª13-14, 1106b36-1107ª1.
(10) Ver Pierre Hadot, Philosophy as a Way of Life: Spiritual Exercise from Socrates to Foucalt. Cambridge, Blackwell, 1995.
(11) Método en teología, 101.
(12) Insight, 288.
(13) Un contexto es el Epílogo de Insight. Fíjense que el autor está describiendo algo que todavía no existe, es decir está en “el país de la fantasía.”
(14) Véanse Ética Nicomaquea, Libro 1, 1098ª y Libro 2, 1113ª32. También Anamnesis, vol. 6, Eric Voegelin, University of Missouri Press, 1990, parte II, capítulo 6, “Right by Nature.”
(15) Edgar Morin, Mis Demonios, (Barcelona: Ed. Kairós, 1995), 199-200.
(16) Ver Phil McShane, “The Global Economy and My Little Corner,” Divyadaan: Journal of Philosophy and Education, Volume 21, no. 2 (2010), 245-256.
(17) Ver el final de “¿Por qué no estudiar humanidades y ciencias sociales?” en el blog “El Toque Humano,” http://eltoquehumano-humanistas.blogspot.com/2010/09/por-que-no-estudiar-humanidades-y.html