Mostrando entradas con la etiqueta crecer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crecer. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de abril de 2015

Ética para Dummies

Lo poco que se puede saber de las cosas sublimes es preferible a lo
mucho y cierto que podemos saber de las cosas inferiores.[1]

Por favor no estés ofendido por el título, pues me considero a mí mismo un miembro del grupo de dummies, que no es un grupo de tontos o bobos, sino un grupo de mudos.  Puesto que yo también soy víctima del horror de una “situación social [que] se deteriora de manera acumulativa,”[2] “words don’t come easy,” ni en inglés ni en español.[3]  Ni modo, de un modo u otro, por medio de una genialidad, una maravilla o un toque, intento “romper con la Babel de nuestro tiempo con sus ‘[d]iscursos vacíos, palabras atropelladas, lapsus lingüísticos que denotan siempre la verdad, estandartes sin escrúpulos.’”[4]

Para bien o para mal soy un filósofo—es mi formación, es mi profesión.  Sin embargo y al mismo tiempo, todavía me falta, soy un dummy, quisiera crecer y llegar a ser un amante de Sofía[5] en unos veinte o treinta años.  A diferencia del título existe hoy en día la vocación, o existía,[6] de crecer, poco a poco, y llegar a ser un hombre culto, un sabio capaz de colaborar eficiente y maravillosamente en el cuidar del pueblo de Morelia.  Eso, creo yo, va a requerir paciencia, humildad, y un toque especial para realizarse.[7]

Espero que esta serie de reflexiones sea un pequeño paso hacia adelante.  Voy a plantear algunas preguntas básicas sobre la ética, y voy a profesar mi postura, cumpliendo de esta manera una de mis tareaa como “profesionista.”[8]  Las preguntas podrían servir para fomentar una discusión, no solo entre eticólogos sino también entre otros profesionistas y no-profesionistas involucrados en el proceso enseñanza-aprendizaje.

Les comparto una lista de preguntas de tipo "¿Tiene que ver?” y “¿Es?”  No pretendo fomentar el pensamiento binario, ni privilegiar un sistema axiomático que contenga todo lo demás;[9] solo es una manera para proceder.  Además de “¡Claro que sí!” y “¡No es posible!” existe la respuesta: “Depende.”  Mucho depende del significado de las palabras y expresiones que componen las preguntas. [10]



[1] Tomás de Aquino, Suma teológica, parte Ia, Q. 1, a. 5, “La doctrina sagrada, ¿es o no es superior a las otras ciencias?” 
[2] Véase el penúltimo párrafo en James Gerard Duffy, “El Periodo Axial y el filosofar en el siglo XXI (parte 1)”.
[4] James Gerard Duffy, “La Babel de nuestros tiempos (parte 1)” 8 de octubre de 2012 y Beto Rojas, “Tiempos agitados en una democracia” 9 de septiembre de 2012.
[5] La palabra “filosofía” proviene del griego philos = amor y sofos = sabiduría.  De ahí se puede colegir que filosofía significa “amor a la sabiduría” y el filósofo es aquella persona que ama a la sabiduría.  También véanse James Gerard Duffy, “La Moda y la Misión (parte 2)”.
[6] Hoy en día la noción de la profesión como una “vocación” no tiene el mismo sentido del siglo XVIII.  En el siglo XIX, con el devenir de la Revolución Industrial, las diversas profesiones tuvieron que especializarse según la demanda, con habilidades y competencias cada vez más específicas y especializadas.  La preparación estaba dirigida al trabajo y al desarrollo de la producción.  John Dewey, un filósofo pragmático norteamericano, estableció el “learning by doing” y relacionó el aprendizaje con la producción.  Ahora, con el devenir de la híper-especialización, cada profesional (incluso cada investigador) se dedica a “lo suyo,” y por buena razón: o se especializa o se muere de hambre.  Véanse Rafael M. Gasperín Gasperín y Susana M. Patiño González, “Las Profesiones Como Fenómeno Social” en Dora Elvira García G. (coord.), Ética, profesión y ciudadanía¸ México, Porrúa, 2006, pp. 29-48.

[8] La palabra “profesión” se deriva del latín, con la preposición pro delante de, en presencia de, en público, y con el verbo fateor, que significa manifestar, declarar o proclamar.  De estos vocablos surgen los sustantivos profesor y profesión (professio).  La profesión es la acción y efecto de declarar, manifestar, o proclamar.  Lamentablemente, la educación pone más énfasis en el discurso indirecto que en el discurso directo.  Véase James Gerard Duffy, “Respondo, aquí me mantengo…

[9] El proyecto está asociado con el esfuerzo del matemático David Hilbert (1862-1943) de encontrar un sistema axiomático. 

[10] Véase James Gerard Duffy, “All You Need Is Love?

viernes, 10 de diciembre de 2010

"Happy Christmas"


So this is Christmas
And what have you done
Another year over
And a new one just begun
And so this is Christmas
I hope you have fun
The near and the dear ones
The old and the young
(“Happy Christmas,” John Lennon and Yoko Ono)

Entonces, esto es la Navidad… y ¿qué has hecho? ¿Qué he hecho? ¿Qué hemos hecho? Otro año ya pasó… no puedo creerlo.

¿Qué he hecho? He trabajado menos (¡excelente noticia!)… con la ayuda de una alumna LHCS, he terminado la traducción de Introducing Critical Thinking (publicación principios de 2011)… he lanzado este blog spot y estoy colaborando con colegas en DF, Puebla y Bogotá en lanzar un sitio internet “Lonergan en Latinoamérica”… he vuelto a dar talleres a maestros de inglés… he sobrevivido otro semestre académico…

Y a ti, ¿cómo te fue el año pasado? ¿Has aprendido algo nuevo? ¿Cómo ha cambiado el "todo" lo que conoces, esperas, sueñas, amas, quieres y anhelas, eso todo que “está de una manera en ti … está presente y operativo … pero está oculto tras bambalinas.” (Insight, 342) ¿Te has vuelto un desconocido comparado con el tú del año pasado? ¿Cómo ha crecido el bebé? ¿Cuál bebé? “You and me, baby.”

Cuando tenía 21 años trabajaba como un “dorm counselor” (un alumno de tercer año que vive en el dormitorio con alumnos de primero y segundo año y que es responsable de mantener el “bien de orden,” ja, ja, ja) en la Universidad Loyola Marymount, Los Ángeles, donde hice la licenciatura. La directora nos puso un trabajo para las vacaciones de Navidad, se llamaba un “growth contract,” es decir un compromiso para crecer. Cada quien tuvo que definir su compromiso de ampliar su horizonte. Escogí coser una chaqueta de plumones en la máquina de coser de mi mamá. La chaqueta me salió más o menos. Todavía puedo recordar la máquina, los pedazos de material, las bolsas de plumones y el lugar de la casa donde cumplí mi compromiso. Quién sabe que pasó con la chaqueta, pero supongo que en un lugar u otro hay una foto del joven James estrenando orgullosamente su chaqueta azul.

¿Qué haces en las vacaciones para crecer y volverte un desconocido? ¿Presionas el botón “pausa” para leer, ver unas películas, reflexionar y recordar? En una semana volaré del D.F. a Philadelphia para estar con mis hermanas, cuñados y sobrinos. Arreglaremos los adornos en el árbol de Navidad, escucharemos villancicos, veremos películas, pasearemos en coche para ver las luces de Navidad, iremos a la misa de Navidad y comeremos mucho, sobre todo el día 25 cuando estarán los familiares de mi cuñado y algunos míos.

Los momentos con mis sobrinos Madison y E.J. son importantes, pues ellos me ayudan a recordar “what it is all about” – bailar, jugar, leer libros y reir a carcajadas. Mi sobrina, Madison, es una niña bailarina, y me fascina verla bailar. Seguramente bailaremos juntos, no una vez, sino muchas veces, no sólo en la casa, sino también fuera. E.J., por otro lado, va a querer jugar con coches o nave cohetes y luchar, y cuando salgamos a un restaurante o al parque, él va a coquetear con meseras y señoritas. Los dos son niños amados, queridos y bendecidos. No sé si los dos vayan a querer leer libros con su “Uncle Jimmy” o dormirnos juntos en la cama, pero en todo caso habrá momentos cuando todo en la casa estará en calma y todo será brillante (“all is calm, all is bright”).

Quizá este sea el mejor regalo -- estar con los pequeños donde todo está en calma, todo es brillante. En la profundidad de mi ser y, me imagino, también del tuyo querido lector, queremos creer que “all is calm, all is bright” y experimentarlo integral- y verdaderamente. Es difícil creerlo porque sabemos que no todo en Morelia, ni el mundo, ni en la familia, ni en nuestra interioridad está en calma. Sin embargo, a pesar de las broncas, tristezas y decepciones, y a pesar de la rutina diaria en la escuela, en el trabajo y en la casa, queremos creer que el universo es amable, que alguien nos ama y que nuestro nombre está escrito en un lugar especial. Queremos creer que somos capaces de dar a luz una palabra buena y unos actos de misericordia que pueden cambiar la historia y la “her-storia.” Queremos creer que estamos embarazados, es decir capaces de participar en el parto cósmico, el abrazo cósmico y el amor cósmico. En el discurso de Diotima sobre el amor (eros), en El Banquete de Platón, hay un reverso extraño entre el embarazo (el efecto) y el deseo de reproducir (la causa): “All of us, Socrates, are pregnant in body and soul, and, as soon as we come to a certain age, we naturally desire to give birth” (El Banquete, 206c).

¿Realmente estoy embarazado? Me pregunto: “¿Cómo me embaracé? ¿Quién será la madre del bebé?” No lo entiendo, pero en la fe que sobrepasa la comprensión, canto con María: “Celebra todo mi ser la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios que me salva. Porque quiso mirar la condición humilde de su esclava.” (Lucas 1:46-47)

Feliz Navidad mi querid@, que sigamos creciendo en estos días, y que cuando nos veamos de nuevo en enero del 2011 nos podamos encontrar y amar de nuevo, siempre por primera vez.