And I, I am feeling a little peculiar
And so I wake in the morning and I step outside
And I take A deep breath and I get real high
And I scream from the top of my lungs,
What's goin' on
En el largo
plazo, la ética se tratará de un tipo de colaboración eficiente y hermosa entre
personas “glocales,” personas con la vocación de “retirarse de la práctica para
sanarla,” tales como mi querida humilde, paciente y tocada María de los
Angelitos.
¿Qué tipo de
colaboración? En la fábula “Vacaciones
familiares en Acapulco” se encuentra una analogía para la colaboración
funcional y glocal. La historia es una
analogía para una división de roles y tareas en una colaboración
omnidisciplinaria. La fábula sugiere una posibilidad de
colaborar que va más allá de la fragmentación y las especializaciones dominantes
tanto en la universidad contemporánea como en las revistas, conferencias y
boletines. La disfuncionalidad en los esquemas
académicos de recurrencia es tan generalizada que difícilmente se ve. “Ante todo, lo que falta es un conocimiento
de todo lo que falta, y este conocimiento no se adquiere sino gradualmente.”
“I take a deep breath and
I get real high / And I scream from the top of my lungs, / What's goin' on?” ¿Qué está pasando en la meso-economía en Morelia, Guadalajara
o en Monterrey? No sabemos. No tenemos
ni idea de los ingresos excedentes puros una meso-economía sana, pues los
maestros y los textos están atrapados en la alquimia de fusionar dos flujos,
dos circuitos distintos, y el resultado, ya que no hay entendimiento, es la auto-preservación
económica. ¿Qué haremos?
¿Tenemos idea
de qué es una educación sana, un conjunto de maestros y maestras desde
kindergarten a pos-grado que han apropiado la política: “Cuando
estás criando niños y niñas, estás criando preguntas”? ¿Qué es “la
moda y la misión” para criar y educar a la princesa Sophia? ¿Cómo la invitamos a ella y “a todas las
niñas y a todos los niños a auto-conocer, auto-degustar y auto-amar mientras
aprenden la raíz cuadrada de dos y otras maravillas?”
En cierto
sentido, nos sentimos cómodos con la fragmentación e ineficacia del periodo
axial, pues es bien difícil, si no imposible, fantasear sobre la transición
hacia una colaboración glocal eficiente y hermosa. En lo concreto, que es la historia, la
aberración dramática se combina con un sesgo general que se manifiesta en la
pregunta: ¿De qué sirve pensar en periodos axiales, en números enormes como 3514[10] y 6997 y en largos
intervalos de tiempo?
For
many hours and days that pass ever soon,
The
tides have caused the flame to dim.
At
last the arm is straight, the hand to the loom;
Is
this to end or just begin?
¿Qué hora
es? ¿Quién sabrá la hora verdadera?
¿Qué hora
soy? ¿Es ridícula la pregunta?
“Además del
amor a la luz, puede haber un amor a las tinieblas.”
No es nada
fácil promover la consciencia histórica y fantástica en el periodo axial.
La híper-especialización y las divisiones; las “dos culturas”—los licenciados e
los ingenieros; los filósofos
“puros” que no se meten en problemas aparentemente triviales en las matemáticas
o las ciencias empíricas, y no se preocupan por los mercados o las escuelas
locales; y los departamentos, las escuelas, las revistas, los congresos, las
conferencias, los talleres y los blog spots que siguen divisiones tradicionales hacen
difícil realizarlo. ¿Quién tendrá el coraje para confesar en una reunión
de Cabezas Vacías Anónimas: “Hola, mi nombre es Pepe y puedo citar autores muy
bien, pero me siento vacío, el corazón arde.”?
Sin embargo,
tal conciencia extática, que incluye la fantasía de cómo pudieran o debieran
cambiar las instituciones educativas en Morelia en los próximos cien años, será
el núcleo de la ética. ¿Es posible recordar el futuro? Sí es
posible. ¿Es posible fantasear cómo las investigaciones
en nanotecnología, neurofisiología, biomédica, biofísica y biomímica[20] van a
cambiar la vida humana en los próximos mil quinientos años?[21] Es difícil, pero es posible. ¿Es ético entregarse a tal fantasía? Creo que sí.
¿Por qué es apropiado pensar
en cien años? Un cambio en un paradigma de
una ciencia básica puede tardar varios años. Un cambio de prioridades
metodológicas en la filosofía y las ciencias humanas y no básicas nos pide más
que, por ejemplo, el cambio en la comunidad científica en las décadas de los 40
y los 50; es más difícil. ¿Por qué? Porque un cambio de método en las ciencias
básicas plantea un reto que requiere un nuevo conjunto de conocimientos sobre un
fenómeno. En cambio, la eficacia de un
nuevo punto de vista en la filosofía y las ciencias no-básicas requiere un
cambio personal y comunal, un cambio en la praxis, tal vez un desplazamiento.[23]
En lugar de hablar de
“premisas verdaderas” o “principios primeros o primitivos,” las prioridades
metodológicas nos piden apropiarnos del horizonte de nuestro hablar y escuchar,
nuestro amar y arriesgar. ¿Quién tiene
el tiempo y/o las ganas de hacer eso? ¿Quiénes
serán los maestros y las maestras?
¿Quién realmente tiene el tiempo, ya sean diez o veinte años? “Maestro,” dice el discípulo, “¿cuándo
alcanzaré la iluminación?” “Quizás en
unos diez años,” responde el maestro.
“Pero, ¿y si me esfuerzo mucho más?” pregunta el discípulo.” “Entonces quizá en veinte años,” contesta el
maestro.
¿Quién sabe
“por qué el ciclo amplio es, entonces, tan prolongado”? No lo sabemos, pero debemos amar las
preguntas y buscar una manera de colaborar para que cuidar al pueblo de Morelia
sea lo más íntegro, concreto-abstracto-concreto y
fantástico posible.
La tarea de quienes
están involucrados en una colaboración funcional no será de la índole práctica
del sentido común. El reto transversal
es cultivar una actitud Socrática y, en la medida en que las circunstancias de
nuestra acelerada vida personal y profesional nos lo permitan, educar y amar a
las Sophias y los Sergios que están en los salones y aulas en los
kindergártenes, las primarias, las secundarias, las prepas, las universidades y
los posgrados en Morelia.
En la ética
del futuro, filósofos, físicos, economistas, et al van a cruzar las fronteras
que dividen las disciplinas y resultan en una fragmentación. En lugar de resolver el “casos” con el
sentido común, poco a poco el enfoque cambiará a problemas locales y
concretos. Por ejemplo, en lugar de
analizar el caso de Enron, nos preocuparemos por los espacios verdes en
Morelia, sus muchas funciones y significaciones intersubjetivas, culturales, económicas
y ecológicas.
En el
periodo axial de lenta y difícil transición, nosotros filósofos y
otros humanistas nos enfrentamos a dos posibilidades: o aprendemos,
paulatinamente y a través de problemas aparentemente triviales, métodos
empíricos y estadísticos y, a la vez, qué carajo pasa en la caja negra; o sentiremos
vergüenza por hacernos estériles y convertirnos “en una clase cerrada sobre sí
misma, sin propósitos proporcionados a su formación.” Por el momento el sentir tal vergüenza es un sueño, una
fantasía.
And so I cry sometimes when
I'm lying in bed
Just to get it all out, what's in my head